Un hombre valiente es aprendido por la brutal dictadura cubana. ¿El Papa ayudara? PDF Imprimir E-mail

"La policía está en mi casa, traer convocatoria de Oscar", escribió Elsa Morejón a las 11:50 jueves por la mañana desde La Habana. "Oscar" es su marido, Oscar Elías Biscet, el médico valiente que ha pasado 12 de sus 50 años en la tierra en las cárceles de Fidel Castro para expresar la opinión de que los cubanos deben ser libres para decir lo que piensan, de asociarse con quien les plazca, y a votar en unas elecciones justas.

El miércoles, se hizo eco de esas opiniones de nuevo en un artículo de opinión en el Wall Street Journal. "Mi país continúa siendo dirigido por un régimen brutal que oprime al pueblo, violando sistemáticamente nuestras libertades básicas", escribió. "Cuba es un estado policial .... Ellos golpean y acosan a cualquier persona que busca un cambio político pacífico ".

Por lo tanto, un golpe en la puerta, y la citación a comparecer en la comisaría de policía el viernes a las 9 am

Biscet respondió como cualquier persona valiente responde en la era de Internet. Él no se acobardó. En cuestión de minutos, Biscet y su esposa asegurarse de que una foto de la policía, que llegó a su puerta y una copia de la citación escrita a mano están circulando en todo el mundo.



Citaciones escritas a mano emitida a Oscar Biscet, 22 de marzo 2012

Poco después, puedo aprender de uno de los partidarios de que Oscar Biscet no tiene intención de presentarse en la comisaría de policía. Biscet dice, me han dicho, que "si viviera en una democracia, tendría que asistir, pero desde que vive en una dictadura y no ha cometido ningún delito, no se presentará".



Con los años, Biscet ha sido acusado de cometer tales delitos orwellianas como "peligrosidad", que se define como una "proclividad especial de una persona para cometer delitos, demostrada por su conducta en contradicción manifiesta con las normas socialistas".

En 2003, fue enviado a la cárcel, junto con otros 74 defensores de la libertad en la primavera de Negro de Fidel redada.

En su artículo del Wall Street Journal, Biscet dice que él personalmente fue testigo de los presos golpeados hasta la muerte para solicitar atención médica, y tres prisioneros trataron de asesinarlo en dos ocasiones separadas. En 2007, cuando aún estaba en prisión, fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad por el presidente George W. Bush. Casi exactamente hace un año, fue puesto en libertad.

Algunos de sus compañeros de estos "infiernos vida", como llama a Biscet las cárceles cubanas, fueron exiliados a España sin posibilidad de volver bajo el régimen de Castro. Biscet decidió permanecer en Cuba y para continuar hablando.

Y él está pidiendo ayuda. Él quiere que el Papa Benedicto XVI, que llega a La Habana el lunes para una visita de dos días, para presionar a los Castro de celebrar elecciones libres y permitir a los cubanos sus derechos dados por Dios. Como el Papa Juan Pablo II en el este de Europa, el Papa Benedicto XVI podría estar en la vanguardia de ganar la libertad para el pueblo cubano.

Hasta ahora, las perspectivas no son buenas. El cardenal de Cuba, Jaime Ortega, con la ayuda de la policía, recientemente desalojado 13 disidentes que habían acampado en una iglesia "en un intento por impulsar el Papa para hablar con los Castro sobre los derechos humanos", según un editorial del Post mordaz de Washington que se cobra el cardenal Ortega con convertirse en "un socio de facto de Raúl Castro."

La buena noticia es que Oscar Biscet - y muchos, muchos otros como él en la isla-no se dan por vencidos. A pesar de los esfuerzos del régimen cubano, que están adquiriendo las herramientas no violentas de comunicación para hacer más eficaz su labor.

En la actualidad hay cerca de dos millones de teléfonos celulares en Cuba para una población de 11 millones de personas, una tasa de penetración que es la más baja en el hemisferio, por debajo incluso de Haití. Los teléfonos móviles son caros de comprar y de usar (las tarifas de llamadas nacionales es de 45 centavos de dólar por minuto, equivalente a 1,85 dólares en los EE.UU.), pero los cubanos son ingeniosos y expertos en la de menor costo los mensajes de texto. También son genios de atar los platos de satélite ilegales en conjunto para conectar con el mundo exterior.

Acceso a Internet es abismal, pero, de nuevo, los disidentes cubanos se las arreglan para conseguir sus tweets con el mundo exterior. Hace unos días, por ejemplo, Yoanni Sánchez, blogger más famoso de Cuba, escribió en Twitter que las autoridades cubanas le había cortado la telefonía móvil de Biscet.

El miércoles, la Heritage Foundation y Google patrocinó una conferencia sobre, entre otros, contó con el senador Marco Rubio (R-Florida) "Cómo Internet puede descongelar una isla Frozen in Time"., Jared Cohen, director de Google Ideas y mi primer Estado Departamento colega, y Carlos García Pérez, quien dirige la Oficina de Transmisiones a Cuba en la Junta de Gobernadores de Radiodifusión. García Pérez está empujando a su organización más allá de la radio y la televisión y en la era de Internet, con mensajes de texto y otros medios de alta tecnología para contar a los cubanos lo que está sucediendo en su propio país y el mundo.

¿Puede una isla tan cerca de Estados Unidos sigue siendo, en el siglo 21, cerrado en sí fuera de la clase de las comunicaciones modernas que, inevitablemente, llevar la libertad? Lo dudo seriamente, y lo mismo hicieron los miembros del panel que moderó la conferencia.

Cuba se encuentra en un punto de inflexión. Los Castro están muertos de miedo. Es por eso que quieren encerrar a Alan Gross, de 62 años de edad, estadounidense, de 15 años simplemente por la distribución de equipos de comunicaciones a Judios de Cuba.

La Internet, teléfonos móviles, antenas parabólicas, Facebook, Google y Twitter no pueden por sí solos llevar la libertad a Cuba. Sin embargo, son un medio que no existía hace una década. Gracias a la valentía de Óscar Biscet y muchos más como él, la tecnología puede impulsar este régimen opresivo sobre el borde